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EL MITO DEL TIBET, UNO DE TANTOS


“Hay que explicar el Método de manera sencilla, nada elevado”. Palabras de Mikao Usui en la Piedra funeraria (1927)

  Para poder expandir el Método correctamente, debemos de poner en valor ese rico patrimonio histórico y filosófico del que disponemos. Si seguimos cómodamente en nuestra zona de confort hablando de mitos y leyendas, de leyes espirituales incomprensibles que dan solución a todo; Reiki se extinguirá inevitablemente en este nuevo siglo XXI, o se convertirá en algo que nada tiene que ver con la Disciplina. Recordemos que no se trata de convencer a nadie, se trata de exponer correctamente.

Decía Orwell que los mitos que se creen, tienden a convertirse en realidad, con el consiguiente riesgo para nuestra historia, donde la crónica relata las vidas de esfuerzo, firmeza y sacrificio de aquellos maestros (Hayashi, Takata, Usui, Lei Furumoto o Ray). No lo tuvieron fácil para difundir el Método en tiempos complejos . Tampoco olvidemos aquellos maestros que en los años 90 del siglo pasado, junto con Carol Sabick tuvieron la capacidad de difundir Reiki en España con vehemencia y compromiso.

La mitología sobre Reiki es extensísima, desde que aparece en el Himalaya hasta que se genera en civilizaciones perdidas o en contactos extraterrestres. Se llega a vincular el Método con los egipcios, con Jesucristo, o los Esenios (creando lógica incomodidad entre estas dos últimas confesiones). Todas estas afirmaciones, a fecha de hoy carecen de validez ya que provienen de opiniones, sin trabajos de investigación que lo respalden.

Reiki no se genera en las cordilleras del Himalaya hace 10.000 años (Mesolítico) , ni en el Tibet hace 6.000 años (del Neolítico) ni que Mikao Usui descubrió allí un documento en sánscrito (antigua lengua hindú) que le ofrecía todo el saber del Reiki. Mikao no era Indiana Jones buscando pergaminos perdidos en templos alejados del tiempo y del hombre, el Maestro era un sensê, un pensador y filósofo.

Sobre los viajes de Mikao Usui, pudo viajar a Estados Unidos y Europa, lo que no sabemos es si pudo participar en alguna expedición diplomática y académica. También viajó a China donde pudo profundizar en ciertas técnicas chinas (taoístas, fisiognomía, medicina) que formarían parte de su bagaje personal.

Es llamativo que nunca se haya puesto en valor, que Reiki se desarrolló en tierras niponas con el ingente acervo cultural, religioso y filosófico japonés disponible a finales del XIX. Desde los conocimientos culturales y sociales disponibles en el confucianismo, hasta el aporte enriquecedor de filosofías budistas (Tendai, Shigon, Zen) en perfecta armonía con el Shintoismo, religión indígena de Japón, más antigua que el cristianismo.

¿Por qué esa fascinación con el Tíbet y el Himalaya y por qué ese empeño en vincularlo con la Disciplina?. Podemos argumentar varias teorías. Por un lado el desconocimiento y minusvaloración de la cultura japonesa y su filosofía, ha hecho que situemos el origen de la Disciplina en paraísos idílicos, monasterios olvidados por el tiempo y el hombre, o en civilizaciones perdidas. Por otro lado, Reiki ha heredado ese anhelo de los años 60 del siglo pasado donde para alcanzar un buen nivel espiritual había que viajar a estas zonas y encontrar el paraiso perdido de los budistas o Shangri-La tal y como nos contaba James Hilton en la novela Horizontes Perdidos de los años 30. No cabe duda de que en aquellas latitudes nuestra alma se encoje frente a la magnificencia de la naturaleza, es una zona fascinante, donde la majestuosidad del clima y sus montañas nos hacen más cercanos a la divinidad, donde sus habitantes de costumbres extrañas y exóticas nos hacen viajar a tiempos inmemoriales.

La otra teoría, es que la Dra. Barbara Ray, maestra de Reiki y antropóloga sostenía la tesis de que el concepto de fuerza vital ó Qi pudo originarse en el norte de la India pasando posteriormente al Tíbet para difundirse hacia Occidente ( escuelas griegas del siglo VI a.C.) y Oriente (China continental) para luego alcanzar el resto del cotinente asiático. Esta tesis de la Dra. Ray esta reforzada y soportada por el Difusionismo del siglo XIX donde los grupos étnicos tienden a proteger su propio legado de supuestas contaminaciones externas. De este modo se expandiendo sus ideas originales a través de aquella orografía tan complicada manteniéndose en el tiempo.

Tengamos en cuenta que, una cosa es el concepto del Qi, y otro es el Reiki. Una cosa es el romanticismo y la mitología, y otra es nuestra historia que tan necesariamente, en tiempos complicados, tenemos que poner en valor.

Bibliografía:

Ray, Barbara W. : “The Radiance Technique”

Ramos Cuéllar, Alberto: Reiki, Nueva Conciencia para el siglo XXI

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